julio 21, 2006

Condenan intención de televisoras de etiquetar como violentos a los jóvenes

Grandes consorcios, sin compromiso ético; alientan clima de crispación: académicos

Pacífica, la manifestación de cientos de miles contra irregularidades en comicios, señalan

LAURA POY SOLANO


Votación en Bosques de las Lomas, el pasado 2 de julio Foto José Carlo González

Ante la creciente participación de jóvenes en el movimiento en defensa del voto, los medios electrónicos de comunicación pretenden imponer un "falso imaginario colectivo en el que cualquier expresión puede ser catalogada de violencia", aseguraron investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Señalaron que la falta de un compromiso ético de los grandes consorcios televisivos en su tarea de informar "alienta un clima de crispación y polarización que pretende provocar a los extremos más radicales de la sociedad".

La creciente desilusión de un sector importante de jóvenes que decidieron apostar por la vía democrática y ejercer su derecho al voto, "no puede ser estigmatizada por un discurso mediático que, en su afán de sobredimensionar hechos aislados de confrontación, no consigna la molestia e indignación que genera la sospecha de fraude electoral."

Alfredo Nateras Domínguez, especialista en culturas juveniles de la UAM-Iztapalapa, destacó que el discurso mediático con el que se pretende "etiquetar" a la sociedad civil, y en particular a los jóvenes, de "rijosos y violentos, no corresponde con la actitud pacífica y ciudadana de cientos de miles de personas que han manifestado su descontento por las irregularidades en el proceso electoral del pasado 2 de julio".

La heterogeneidad de los jóvenes y su creciente participación en un proceso ciudadano en defensa de un derecho político, aseguró, "echa por tierra la falsa imagen de que se trata de un sector apolítico, indiferente y apático, cuando es evidente su participación y apropiación lúdica del movimiento".

Destacó que la reciente agresión al vehículo del candidato presidencial panista, Felipe Calderón, por un joven que exigía el recuento voto por voto, generó la "coartada perfecta" a los grandes consorcios televisivos para tratar de imponer "un imaginario ficticio en el que ser joven es sinónimo de violencia".

Manejo irresponsable de la información

En tanto, Beatriz Solís Leeré, profesora-investigadora de la UAM-Xochimilco, especialista en libertad de expresión y derecho a la información, aseguró que, en un contexto de creciente crispación política y social, "sólo los grandes consorcios televisivos ejercen su derecho a la libertad de expresión al intentar imponer su punto de vista a una mayoría que no puede ejercer su derecho de réplica".

La falta de un "compromiso ético" de los dos grandes consorcios televisivos del país, aseguró, ha propiciado un "manejo irresponsable de la información que puede convertirse en un estímulo del descontento social, porque no nos informan, sólo nos dicen que ocurren hechos de confrontación, pero no se nos permite analizar qué está pasando".

Consideró que los medios masivos de comunicación deben asumir una "doble responsabilidad e informar de manera veraz", sin pretender "etiquetar" a los grupos sociales, en particular los jóvenes, que ejercen su libertad de expresión en un espacio que "ha ido ganando la sociedad civil ante la falta de otros canales de expresión".

Desconfianza y hartazgo

A su vez, Anna María Fernández, investigadora de UAM-Xochimilco, especialista en cultura política de los jóvenes, aseguró que, a pesar del creciente clima de "desconfianza y hartazgo" que genera en este sector social el ejercicio de la política partidista y de las instituciones del Estado, 44 por ciento de los electores empadronados son jóvenes de 18 a 34 años, que "optaron por la vía democrática para ejercer sus derechos políticos". Por ello, rechazó que se pueda "estigmatizar" como violentos a quienes deciden participar en movilizaciones y marchas ciudadanas, "ya que no se trata de un ejercicio partidista, sino de un derecho político que permite abrir espacios de expresión para un sector que se identifica como marginado por los partidos y líderes políticos".